Discurso de jubilación
Hasta los veinte años estudié y enseguida me puse a trabajar. Me casé, me compré una casa, tuve hijos y me asenté en una ciudad.
Todos los días de mi vida fueron iguales... O eso creen los demás.
Lo que no saben es que cada día aprendía algo, y eso traía ilusión a mi vida.



1 comentarios:
Me ha dado tanto la lata Ilargian para que escriba algo que al final he caído, aunque no sea tan genial como lo suyo:
Naturaleza cruel.
La ley de la naturaleza es dura. Unos se comen a otros y yo soy de esas especies que suelen ser devoradas para seres despiadados que destrozan nuestro cuerpo con absoluta indiferencia. Y ahora me toca a mí.
Lástima que no fuera un lobo quien pasara cerca… esta vaca se comerá mis hojas sin contemplaciones.
Creo que he clavado las 55 palabras.
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