No hay enemigo pequeño
No salía de su asombro. ¿Cómo aquel insignificante gusano había podido herirle de muerte? ¡A él! ¡Era un insulto! ¡Imposible!
Trató en vano de agrupar sus tropas. Caballeros y damas yacían inertes. Antes de que su armadura lo ahogara en sangre, aquel recuerdo último lo atravesó como una espada: un humilde peón gritando ¡jaque mate!



2 comentarios:
Fantastico relato Ilargian!
Siempre me han gustado los que parecen una cosa y terminan dando un giro a la historia :)
Ya pensaba que nadie se acordaba de este blog, y me alegra equivocarme :) a ver si me dejan tiempo para escribir (en mi trabajo ahora en verano se meten horas a patadas y no da tiempo mas que llegar a casa, comer, dormir, y de nuevo al curro).
Tu infinito destello
No es tu abandono, más bien son mis ganas de tenerte lo que me hace un muerto viviente, porque pudriéndome a diario y sin corazón, camino frió y ausente, como quien pierde una lágrima en soledad.
Bastará con solo un pedazo de tu infinito destello para poder aunque sea, por un instante, volver a brillar.
p3p3luch3_jrc
Publicar un comentario en la entrada