En paz
La nieve caía lentamente, copo a copo, silenciando incluso el débil sonido de mi respiración.
Yacía en la perdida ladera, contemplando el paisaje inmaculado, en paz.
Ya no dolían pies ni manos, el entumecimiento iba ganando terreno.
La consciencia se alejaba lentamente, expulsada por el frío.
Luego todo cesó.
Soy nieve, soy frío, soy hielo.



1 comentarios:
Brr, que frio me ha dado este relato. Muy bueno. Ya que me he estrenado sigo con otro de justo 55 palabras.
Una muerte. Una vida.
Cansado de la vida te arrojaste al vacio. Y mientras caías no viste tu vida en un segundo como esperabas, sino que todas las muertes de tus vidas pasadas desfilaron ante tus ojos, de tal modo que en el instante justo antes de estrellarte contra el suelo sólo pudiste exclamar: “¡Oh, no! ¡Otra vez no!”
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