No quiero perderme
Se miró al espejo y murmuró “No quiero perderme”
“¿Dónde?” preguntó la madre.
En la casa del otro lado” susurró.
La madre se volvió para abrirle la cama. “Tonterías” dijo. Nadie respondió.
Se dio la vuelta. La niña no estaba.
Nunca volvió, excepto alguna rara vez, en el reflejo de un espejo.
“No quiero perderme.”



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