La sombra del dia
A la sombra del día, moría. Con su botella se extinguían los ecos, despertaban los cuervos. Amargaba el puñal de cuarenta años de visiones. En la noche de fiebre, se ahogó. Su corazón nunca delató su sentencia: que aquel gato negro estaba condenado a maullar por la leyenda. Pues Edgar era culpable de inmortalidad.



1 comentarios:
Fantastico homenaje a Poe :) me ha encantado volver a leerte :)
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