El fin del barrio
Su jardín, marchito y olvidado, iba parejo al de sus vecinos. Los bloques de hormigón de moda habían apagado el ambiente de antaño.
Apenas salía ya nadie de noche.
Y lo peor era lo último. Eso estaba matando el vecindario. Ya casi no se mudaba nadie.
El zombie sacudió tristemente la cabeza. Cremación! Malditas modas!



1 comentarios:
¡Muy bueno! Je,je. Me ha gustado mucho ese final. Saludos.
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