Buscando a los amos
Su poder era una ilusión.
Ellos lo sabían. Títeres y sólo títeres.
Gruesas gotas caían del cielo ese día. Desesperados corrían buscando a sus amos.
No comprendían la verdad.
Ese día, como tantos otros, aparecían ellos por todas partes, los hombres encogidos a su sombra.
Los paraguas.
Eran los paraguas.
Ellos dominan la ciudad.



2 comentarios:
Los coches saltaban inquietos, a medianoche en la playa, saltaban y saltaban con las ventanas empañadas, una mezcla de aliento y vapores íntimos; el bramar de las olas acallaban los quejidos de amantes enloquecidos con su sexo desbocado. Era una hermosa noche, para un desesperado final. Al día siguiente, el mar se encargó de… devolverlos.
Eres mi verdad escondida y mi mentira descubierta, mi punto de quiebre en mis horas más lúcidas. Eres mi ilusión de vivir y mi razón de morir. Fuiste, eres y serás. Vienes, te quedas y te vas. Te digo: Magali!, me dices: Joséeee y siempre termino preguntandome: ¿Porqué te amo tanto y de “tontas” maneras?
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