
Se despertó en su nuevo piso, en mitad de la noche, pensando en lo ocurrido por la mañana. Había abandonado a la mujer que le amó durante tantos años.
Ella lloraba desconsolada mientras le miraba como cargaba sus maletas en el coche.
Tenía 40 años, ya debía haberse independizado antes, y su madre debía entenderlo.
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