
María siempre tenía la cabeza en las nubes.
Soñaba con un príncipe encantado que la llevara a una gran y lujosa vida.
Su plan era simple: besaría ranas hasta encontrarlo, pero no contaba con los sapos.
Sufrió un estado alucinatorio permanente por chuparlos.
Actualmente cumple múltiples condenas por consumo de alucinógenos y abusos a animales.
2 comentarios:
Jajajaja que bueno!Helpman eres un crack
Menudo catarro.
Fue tal la desesperación por acabar con sus secreciones mucoidales, que en un impulso de no morir ahogado acabo muriendo sepultado por una montaña de Kleenex a los pies de su cama.
Fue el catarro de su vida.
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