
A María le encantaban las lentejuelas. Le gustaban los brillos. Hasta en su ropa interior. No se veían, pero nunca se sabe.
Encontró de rebajas un especial lentejuelas. Se gastó todo su dinero, y no le cabría una más en todo el cuerpo. Causó varios accidentes mortales al deslumbrar a los conductores camino a casa.
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