
Ella le sonrió de una manera muy sugerente, y de sus labios broto una pregunta: “¿Quieres pasar una gran noche?”
Deslizó su cuerpo lánguidamente sobre la mullida alfombra, sus brazos se alargaron hasta sujetar el objeto que tanto anhelaba.
Luego abrió la caja y pieza a pieza el puzzle de la Gioconda fue tomando forma.
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